La alveolitis seca (osteítis alveolar) es una enfermedad dental dolorosa que, en ocasiones, aparece después de haberse extraído definitivamente un diente permanente. La alveolitis seca ocurre cuando el coágulo sanguíneo que hay en el lugar de la extracción dental no se desarrolla, se desplaza o se disuelve antes de que la herida haya cicatrizado.
Normalmente, se forma un coágulo sanguíneo en el lugar de la extracción dental. Este coágulo sanguíneo funciona como capa protectora sobre el hueso que está debajo y sobre las terminaciones nerviosas de la cavidad dental vacía. El coágulo también proporciona la base para el crecimiento de un hueso nuevo y para el desarrollo de tejido blando sobre el coágulo.
La exposición del hueso y los nervios ocultos provocan dolor intenso, no solo en la cavidad sino también a lo largo de los nervios que se extienden hacia el costado del rostro. La cavidad se inflama y puede llenarse de restos de alimentos, lo cual puede contribuir a que se produzca el dolor. Si comienzas a padecer alveolitis seca, el dolor suele comenzar de uno a tres días después de la extracción del diente.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de sufrir alveolitis seca comprenden los siguientes:
- Tabaquismo. Las sustancias químicas de los cigarrillos u otras formas de tabaco pueden impedir o retrasar la cicatrización y contaminar el lugar de la herida. La acción de aspirar el humo de un cigarrillo puede desplazar el coágulo de sangre de forma prematura.
- Anticonceptivos orales. Los altos niveles de estrógenos de los anticonceptivos orales pueden alterar los procesos normales de cicatrización y aumentar el riesgo de contraer alveolitis seca.
- Cuidados inadecuados en el hogar. No cumplir con las pautas de atención en el hogar y tener una mala higiene bucal pueden aumentar el riesgo de contraer alveolitis seca.
- Haber padecido una alveolitis seca. Si has padecido alveolitis seca, es más probable que la contraigas después de otra extracción.
- Infección de los dientes o las encías. Las infecciones actuales o anteriores alrededor del diente extraído aumentan el riesgo de padecer alveolitis sec
Lo que puedes hacer después de la cirugía
Recibirás instrucciones sobre qué esperar durante el proceso de cicatrización después de una extracción dental y sobre cómo tratar la herida. Los cuidados adecuados en el hogar después de una extracción dental favorecen la cicatrización y evitan daños en la herida. Es probable que estas instrucciones solucionen los siguientes problemas, que pueden ayudar a evitar la alveolitis seca:
- Actividad. Después de la cirugía, planifica descansar durante el resto del día. Sigue las recomendaciones del dentista o del cirujano dental sobre cuándo retomar las actividades normales y sobre cuánto tiempo debes evitar hacer actividad física y deportes exigentes que puedan provocar el desplazamiento del coágulo sanguíneo en la cavidad.
- Tratamiento del dolor. Colócate las compresas frías sobre el rostro durante el primer día después de la extracción y compresas calientes después de eso para ayudar a disminuir el dolor y la inflamación. Sigue las instrucciones del dentista o del cirujano dental sobre la aplicación de frío o calor en el rostro. Toma los analgésicos según lo recetado.
- Bebidas. Bebe mucha agua después de la cirugía. Evita consumir bebidas alcohólicas, calientes, carbonatadas o con cafeína durante el tiempo que lo recomiende el dentista o el cirujano dental. No bebas con pajilla durante al menos una semana, porque la acción de succión podría mover el coágulo sanguíneo en la cavidad.
- Alimentos. El primer día, come solo alimentos blandos, como yogur o compota de manzana. Ten cuidado con los líquidos calientes y fríos o de no morderte las mejillas hasta que pase el efecto de la anestesia. Comienza a comer alimentos semiblandos cuando puedas tolerarlos. Evita masticar del lado de la boca donde se realizó la cirugía.
- Limpieza de la boca. Después de la cirugía, puedes enjuagarte suavemente la boca y cepillarte los dientes, pero evita el lugar de la extracción durante las primeras 24 horas. Después de las primeras 24 horas, enjuágate suavemente la boca con agua salada tibia varias veces por día durante una semana luego de la cirugía. Mezcla 1/2 cucharadita (2,5 mililitros) de sal de mesa en 8 onzas (237 mililitros) de agua. Sigue las instrucciones del dentista o del cirujano dental.
- Consumo de tabaco. Si fumas o consumes tabaco, no lo hagas durante al menos 48 horas después de la cirugía y, transcurrido ese lapso, durante la mayor cantidad de tiempo que puedas. El consumo de productos derivados del tabaco después de la cirugía bucal puede retrasar la curación y aumentar el riesgo de complicaciones