Debido a diversos factores, un elevado porcentaje de la población utiliza una férula de descarga cada noche para mejorar distintas dolencias y afecciones y, por supuesto, mejorar también la calidad de su sueño. Sin embargo, existe todavía un gran desconocimiento sobre estos aparatos dentales. A continuación vamos a explicarte de manera clara qué es y para qué sirve una férula de descarga, así como las diferentes patologías que se pueden corregir con ellas, sus síntomas y sus principales cuidados.
¿Qué es y para qué sirve la férula de descarga?
Una férula de descarga, también llamada férula dental, no es más que un aparato dental realizado en resina que se realiza a medida de la mandíbula de cada paciente, por lo que cada una es totalmente diferente. Esta especie de molde dental puede colocarse bien en la arcada superior o bien en la inferior, dependiendo de las características personales y orales del paciente.
Normalmente, la férula de descarga, como su propio nombre indica, sirve para descargar sobre ella toda la tensión que muchas personas acumulan en su mandíbula al dormir, o bien para impedir que los músculos o la articulación sufran, lo que, si no se corrige, puede provocar diferentes daños tanto en las estructuras dentales, en la articulación temporomandibular (es decir, la articulación que une nuestra mandíbula al cráneo) e incluso en los órganos colindantes.
La indicación principal: el bruxismo
El bruxismo es la acción involuntaria de contraer la musculatura que utilizamos en la masticación fuera de ella, y que cierra la boca (por eso se asocia con el «rechinamiento de dientes», provocando problemas en las encías y desgaste de la superficie dental. El bruxismo afecta entre un 10 y un 20% de la población y puede tener consecuencias. Puede suceder durante el día y durante la noche, aunque el más común es durante el sueño y es el más difícil de controlar, ya que sucede de forma totalmente inconsciente.
¿Y qué papel juega la férula de descarga?
Se trata de desprogramar la musculatura para bloquear esa fuerte contractura. Se realiza a medida a partir de una toma de impresiones (moldes) del paciente en consulta. Se registra, asimismo, la forma de mordida. En el laboratorio, el protésico realiza la resina que, posteriormente, debe ser ajustada en la siguiente visita del odontólogo para asegurar el perfecto encaje en la dentadura. Es un proceso laborioso.
Una vez ajustada se recomienda al paciente que la use por las noches para que las piezas dentales no friccionen entre sí, evitando el desgaste y relajando los músculos y las articulaciones de la mandíbula. A pesar de ser un artilugio algo incómodo al inicio te garantizo que vas a notar sus efectos beneficiosos los primeros días de usarla. En muchas ocasiones, para facilitar la adaptación a la férula dental se recomienda su uso progresivo (los primeros días sólo un par de horas durante el día). A medida que nos vayamos acostumbrando a utilizarla el cuerpo se habitúa a ella y dejamos de sentir la incomodidad de los primeros días. Cuando sea bien tolerada ya podemos usarla durante toda la noche. Es muy importante colocarla tras la higiene dental. La retiraremos por la mañana. Hay que ser constantes, siendo óptimo incorporarla a nuestra rutina diaria. Si la persona es colaboradora podemos invitarla a su uso durante el día mientras está en casa.