El tabaco es uno de los elementos más dañinos para la salud bucodental. Tanto la nicotina como otros agentes químicos presentes en los cigarros, perjudican significativamente los dientes y encías tanto física como estéticamente, siendo algunos de sus daños, irreversibles.
Queremos mostrar cómo afecta el tabaquismo a los dientes, con el objetivo de promover la prevención mediante la eliminación total de uno de los (malos hábitos) más peligrosos para nuestro organismo.
- Tinciones:
A nivel estético, el tabaco juega un papel fundamental, ya que tiñe los dientes e incluso las prótesis de las personas que fuman, más que otras sustancias como el café o el té. La nicotina, el alquitrán y sus aditivos dejan un depósito oscuro y altamente adherente formando las desagradables manchas en los dientes.Estas tinciones aparecen como una antiestéticas manchas amarillas o marrones que pueden afectar al autoestima y confianza de las personas.
- Melanosis :El tabaco provoca manchas en las encías, llamadas melanosis del fumador. Está presente en alrededor del 30% de los fumadores y se trata de manchas marrones que se encuentran en las mucosas. La melanosis relacionada con el tabaquismo no es dolorosa y es benigna. Se trata de una afectación reversible que desaparece siempre y cuando se deje de fumar.
- Halitosis:El tabaco provoca sequedad e irritación de las mucosas y de las vías respiratorias. Si lo unimos a su olor, el alquitrán, la nicotina y sus aditivos provocan una mala higiene oral y, por lo tanto, el mal aliento asociado a las personas fumadoras. Ellas mismas no son conscientes de este olor desagradable por su alteración del sentido del gusto y del olfato, que van disminuyendo con el tiempo.
- Cáncer oralEl hábito tabáquico relacionado con el cáncer oral es, obviamente, el efecto nocivo más grave a tener en cuenta. Una persona fumadora tiene de tres a cinco veces más posibilidades de padecer cáncer oral.
El potencial carcinógeno sucede a partir de las partículas de nicotina, alquitrán y por los gases de monóxido de carbono que entran en contacto con la cavidad bucal. Si además añadimos el consumo de alcohol, incrementamos el riesgo de padecer cáncer oral. La localización más frecuente del carcinoma es en lateral de la lengua y suelo de la boca, por lo que hay que estar atento ante cualquier alteración.